El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes Holmes sonrió y se frotó las manos.
—Tengo que felicitarle, inspector, por la manera en que está manejando este caso tan original y tan instructivo. Si no se lo toma a ofensa, le diré que sus facultades parecen superiores a las oportunidades que se le presentan.
En los ojillos del inspector Baynes brilló un relámpago de satisfacción.
—Tiene usted razón, señor Holmes. Aquà en provincias nos estancamos. Un caso como este representa una oportunidad, y confÃo en poder aprovecharla. ¿Qué opina usted de estos huesos?
—Yo dirÃa que son de cordero, o de cabrito.
—¿Y el gallo blanco?
—Muy curioso, señor Baynes, muy curioso. Casi dirÃa que es algo único.
—SÃ, señor, en esta casa tiene que haber vivido gente muy rara, con costumbres igual de raras. Uno de ellos ha muerto. ¿Fueron sus compañeros los que le siguieron y lo mataron? Si fueron ellos, los agarraremos, porque tenemos vigilados todos los puertos. Pero yo lo veo de otro modo. SÃ, señor, lo veo de un modo muy diferente.
—¿Asà que tiene una teorÃa?