El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Y quiero sacarla adelante por mà mismo, señor Holmes. Es cuestión de amor propio. Usted ya tiene una reputación, pero yo aún tengo que labrarme la mÃa. Cuando el caso esté concluido, me gustarÃa poder decir que lo resolvà sin su ayuda.
Holmes se echó a reÃr de buena gana.
—Muy bien, inspector, muy bien —dijo—. Usted siga su camino y yo seguiré el mÃo. Los resultados que yo obtenga estarán siempre a su disposición si decide recurrir a mÃ. Creo que ya he visto todo lo que habÃa que ver en esta casa y que aprovecharé mejor el tiempo en otra parte. Au revoir, y buena suerte.
Yo me habÃa dado cuenta, por numerosos indicios sutiles que habrÃan pasado desapercibidos a cualquiera menos a mÃ, de que Holmes estaba ya sobre la pista. Aunque a primera vista parecÃa tan impasible como siempre, habÃa una tensión contenida en el brillo de sus ojos y una ansiedad latente en su manera de actuar que me indicaban que la caza habÃa comenzado. Como de costumbre, no me dijo nada; y yo, como de costumbre, no le pregunté nada. Me bastaba con participar en la cacerÃa y aportar mi humilde ayuda en la captura, sin distraerle de su concentración con interrupciones innecesarias. Ya me enterarÃa de todo a su debido tiempo.