El Valle del terror
El Valle del terror —Confieso que no puedo dar una explicación.
—Además, si una mujer y su amante se confabulan para asesinar al marido, ¿es posible que proclamen ostentosamente su culpabilidad, despojándole del anillo de boda, después de su muerte? ¿Le suena a usted todo esto como probable, Watson?
—No, no me suena.
—Item más: en el caso de ocurrÃrsele a usted ocultar en la parte exterior de la casa una bicicleta, ¿habrÃa usted creÃdo que con ello adelantaba algo? El más negado de los detectives se dirÃa, como es natural, que eso no era sino una añagaza, ya que la bicicleta es lo primero que habrÃa necesitado el fugitivo para escaparse.
—No se me ocurre otra explicación.