El Valle del terror
El Valle del terror —Pudiera ser que también aquà lo necesitase —dijo el trabajador.
—¡Ah!, ¿s� —aquello pareció interesar al joven.
—¿No ha oÃdo usted contar nada de lo que por aquà ocurre?
—Nada que se salga de lo corriente.
—Pues yo creà que no se hablaba de otra cosa en todo el paÃs. No tardará en enterarse. ¿Y qué es lo que le trae por aquÃ?
—Me dijeron que hay siempre trabajo para el hombre que quiere trabajar.
—¿Pertenece usted a la Unión de Trabajadores?
—¡Naturalmente!
—Pues entonces conseguirá trabajo. ¿Tiene amigos?
—TodavÃa no, pero tengo un medio de hacérmelos.
—¿Cómo as�
—Pertenezco a la Antigua Orden de los Hombres Libres. No hay población en la que no exista una logia, y donde hay una logia encontraré amigos mÃos.