El Valle del terror
El Valle del terror Desde luego, ya un funcionario de Policía andaba tras él, aunque quiso la suerte que el incidente que tuvieron ambos redundó mucho más en bien que en daño del aventurero. Hecha ya la primera presentación, fueron pocas las noches en que McMurdo dejó de presentarse en el salón de McGinty, a fin de estrechar relaciones con los muchachos, calificativo jovial con que se conocían entre sí los componentes de la peligrosa cuadrilla que infestaba el lugar. Sus maneras resueltas y su temerario lenguaje le ganaron las simpatías de todos ellos, mientras que la rapidez y ciencia con que se desembarazó de su contrincante, en una trifulca general que se armó en el bar, le conquistó el respeto de aquella ruda comunidad. Pero otro incidente le hizo subir todavía más alto en su aprecio.