El Valle del terror
El Valle del terror —La logia tiene el brazo largo. ¿Piensas que no podrÃa alargarlo desde aquà hasta Filadelfia o Nueva York?
—Pues entonces nos iremos al Oeste, a Inglaterra o a Suecia, paÃs de origen de mi padre. A cualquier lugar, con tal de alejarnos de este valle del Terror.
McMurdo pensó en el viejo hermano Morris, y dijo:
—Ya es la segunda vez que oigo llamar asà al valle. Por lo visto, la sombra se proyecta verdaderamente angustiosa sobre algunos de vosotros.
—Ensombrece todos los momentos de nuestras vidas. ¿Te imaginas que Ted Baldwin nos ha perdonado? Si no fuera porque te teme a ti, ¿qué probabilidades crees que serÃan las nuestras? ¡Si tú vieras la expresión de aquellos ojos negros y hambrientos cuando se clavan en mÃ!
—¡Por Dios vivo, que le voy a enseñar mejores modales si alguna vez lo sorprendo! Pero mira, pequeña. Yo no puedo marcharme de aquÃ. No puedo. Créemelo de una vez y para siempre. Pero si tú dejas que yo encuentre mi propio camino, procuraré el modo de salir honrosamente de esta situación.
—En este asunto no caben consideraciones de honor.