El Valle del terror
El Valle del terror Scanlan y McMurdo emprendieron el camino de vuelta. Scanlan se mostraba algo alicaído, porque era aquél el primer asesinato que había presenciado con sus propios ojos, y la cosa le resultó menos divertida de lo que él creía. Los espantosos alaridos de la esposa del gerente asesinado los persiguieron mientras regresaban precipitadamente a la ciudad. McMurdo iba pensativo y callado, pero no dio muestras de simpatía ante aquel ablandamiento de su compañero.
—Es como en la guerra —repetía—. ¿Qué en esto sino una guerra entre ellos y nosotros? Devolvemos los golpes donde mejor podemos.