El Valle del terror
El Valle del terror —Dejadlo de mi cuenta —dijo McMurdo—. Ese hombre es cosa mÃa, y lo mataré aunque tenga que esperar la ocasión un año.
En la logia se aprobó un voto de gracias y de confianza, de modo que por el momento acabó allà el asunto. Cuando, semanas más tarde, publicaron los periódicos la noticia de que habÃan hecho varios disparos contra Wilcox al abrigo de una emboscada, fue un secreto a voces el de que McMurdo seguÃa empeñado en dar fin a su trabajo.