El Valle del terror
El Valle del terror —SÃ, pero la etapa siguiente necesita ser meditada. El hombre no es una cosa fácil. Va bien armado. Yo le he hecho morder bien el cebo, pero es probable que se mantenga en guardia. Supongamos que yo le hago pasar a una habitación y se encuentra en ella con siete hombres, cuando esperaba encontrarse solo conmigo. Habrá tiros, y alguien resultará herido.
—Exacto.
—Al oÃr los disparos se nos vendrán encima todos los condenados guardias que hay en la población.
—También creo que está en lo cierto.
—Yo harÃa las cosas de esta manera. Ustedes estarán todos en la habitación grande, la misma que usted vio cuando estuvo allà charlando conmigo. Yo le abro la puerta, lo paso a la salita que hay junto a aquélla y lo dejo allà mientras voy por los documentos. Asà tendré oportunidad de informarles a ustedes de la situación. Luego vuelvo yo a la salita con algunos documentos fingidos. Mientras él está leyéndolos, me abalanzo y le sujeto el brazo del revólver. Ustedes me oirán llamarlos, y acudirán corriendo. Cuanto más rápido, mejor, porque es un hombre tan fuerte como yo, y quizá me encuentre con algo superior a mÃ. Pero yo creo que seré capaz de sujetarlo hasta que ustedes lleguen.