El Valle del terror
El Valle del terror —Que yo sepa, no.
—Si lo ha habido, ello hablarÃa en contra de la primera hipótesis y en favor de la segunda. Pudo Moriarty prepararlo con la promesa de un tanto por ciento en el producto del negocio, o quizá le abonaron una suma concreta por llevarlo a cabo. Ambas cosas son posibles. Pero sea la que sea, o aunque se trate de otra combinación distinta, es en Birlstone donde debemos buscar la solución. Conozco demasiado bien a mi hombre para suponer que ha dejado aquà pista alguna que pueda llevarnos hasta él.
—Entonces, a Birlstone debemos ir —exclamó McDonald, saltando de su silla—. ¡Por vida mÃa, que es más tarde de lo que yo creÃ! Caballeros, sólo puedo darles cinco minutos para prepararse.
—Para nosotros resulta suficiente —dijo Holmes, poniéndose en pie rápidamente y cambiando el batÃn por la chaqueta—. Mac, ya le pediré durante el trayecto que tenga la amabilidad de contármelo todo.