El Valle del terror
El Valle del terror —Todo eso venía en el informe oficial que acompañaba a la carta. Tampoco lo calificaba de «horrible». En el léxico oficial no está aceptada semejante palabra. Mencionaba el nombre de John Douglas y decía que había sido herido en la cabeza por el disparo de una escopeta. Mencionaba también la hora en que se dio la alarma, que fue muy cerca de la medianoche pasada. Agregaba que se había cometido sin duda un asesinato, pero que no se había realizado ninguna detención y que el caso ofrecía circunstancias extraordinarias y que acusaban gran perplejidad. Eso es todo lo que ahora sabemos, Holmes.
—Pues, entonces, Mac, dejaremos ahí las cosas, si usted me lo permite. La tentación de formar hipótesis prematuras, partiendo de datos insuficientes, es el veneno de nuestra profesión. Hasta ahora sólo dos cosas tengo por ciertas: que hay en Londres un gran cerebro y que hay en Sussex un hombre muerto. Lo que ahora vamos a tratar de establecer es la cadena que une estas dos realidades.