El Valle del terror
El Valle del terror «Querido inspector McDonald —decÃa la carta que él nos leyó—, en sobre aparte va la petición oficial de sus servicios. Esta carta es para que la lea usted solo. TelegrafÃeme en qué tren de la mañana puede venir a Birlstone, y yo saldré a recibirle o enviaré a otra persona si mis ocupaciones me lo impiden. Este caso será sonado. No pierda un momento en entrar en acción. Si le es posible conseguir que le acompañe mÃster Holmes, hágalo, porque se encontrará con algo que parece hecho a la medida de sus gustos. Si en medio de todo no nos encontrásemos con un hombre muerto, se dirÃa que todo se dispuso calculando con producir un efecto teatral. ¡Palabra que será un caso sonado!».
—Por lo que veo, su amigo no es ningún tonto —dijo Holmes.
—No, señor, si yo sirvo para juzgar a los hombres, White Mason es hombre muy despierto.
—¿Tiene usted algo más que contamos?
—Unicamente que él nos dará todos los detalles cuando salga a recibimos.
—Pero bueno; ahà no habla de mÃster Douglas ni de que habÃa sido horriblemente asesinado.