El Valle del terror
El Valle del terror —Alguien estuvo oculto aquÃ, no cabe duda —bajó la lámpara y en uno de los rincones aparecieron muy visibles las señales de unas botas manchadas de barro—. No tengo más remedio que decir, Barker, que esto parece sostener su teorÃa. Da la impresión de que un hombre penetró en la casa después de las cuatro, cuando ya las cortinas estaban corridas, pero antes de las seis horas, en que el puente habÃa sido alzado. Se metió furtivamente en esta habitación porque fue la primera que descubrió. No encontrando otro lugar donde esconderse, se metió detrás de esta cortina. Hasta aquà todo parece bastante claro. Es verosÃmil que su idea principal fuese la del robo, pero mÃster Douglas se presentó casualmente y él lo asesinó y se escapó.
—Asà es como yo lo comprendo —dijo Barker—. Pero escúcheme: ¿no estamos perdiendo un tiempo precioso? ¿No podrÃamos lanzarnos a explorar los alrededores antes que ese individuo consiga alejarse?
El sargento meditó un instante.
—No hay ningún tren antes de las seis de la mañana, de modo que no se podrá escapar por ferrocarril. Si camina por la carretera con las piernas chorreando agua, es más probable que alguien repare en su persona. De todos modos, yo no puedo ausentarme de aquà mientras no sea relevado. Pero opino que ninguno de ustedes deberÃa ausentarse hasta que veamos con más claridad la posición de cada uno de nosotros.