El Valle del terror
El Valle del terror —Nada, en absoluto, que no haya podido ser dispuesto deliberadamente. MÃster Douglas era norteamericano o habÃa vivido mucho tiempo en Norteamérica; lo mismo ocurre con mÃster Barker. No se necesita traer de fuera de la casa ningún norteamericano para explicar detalles al estilo norteamericano.
—Ames, el despensero…
—¿Qué hay de ese hombre? ¿Es digno de confianza?
—Estuvo sirviendo diez años a sir Charles Chandos; es un hombre sólido como una roca. Ha permanecido con Douglas desde que se hizo cargo de la casa solariega hace cinco años. No vio nunca dentro de la casa un arma como aquélla.
—Se trata de una escopeta preparada para tenerla oculta. Por esa razón le fueron aserrados los cañones. Cabe dentro de cualquier maleta. ¿Cómo es posible que él afirme bajo juramento que esa arma no estaba en casa?
—Bueno, en todo caso, él no la habÃa visto nunca.
McDonald siguió negando con movimientos de su obstinada cabeza de escocés, y dijo:
—TodavÃa no estoy convencido de que haya entrado nadie en la casa. Yo les pido que recapaciten…