El Valle del terror
El Valle del terror —El hombre en cuestión, si es que existe, no es un ladrón. Los detalles del anillo y de la tarjeta parecen indicar que se trata de un asesinato premeditado por móviles de índole particular. Muy bien. Nos encontramos con un hombre que se desliza dentro de la casa con el propósito deliberado de cometer un asesinato. Sabe, si es que sabe algo, que le será difícil la huida, porque la casa se halla rodeada de agua, ¿y cuál es el arma que elige? Cualquiera diría que el arma más silenciosa del mundo. En ese caso podía abrigar la esperanza de que, una vez realizado el crimen, le sería posible huir rápidamente por la ventana, vadear el foso y largarse con toda comodidad. He ahí una cosa comprensible. Lo que ya no resulta comprensible es que se apartase de su línea natural de acción y se trajese el arma más ruidosa de cuantas tenía a mano, sabiendo perfectamente que de esta manera atraería al lugar del suceso a todos los habitantes de la casa, que acudirían a todo lo que diesen sus piernas, existiendo toda clase de probabilidades de que lo descubrirían antes que hubiera podido cruzar al otro lado del foso. ¿Es esto creíble, Holmes?