El Valle del terror
El Valle del terror —En ambas suposiciones se nos presentan grandes dificultades, y, sin embargo; tiene que ser lo uno o lo otro. Empezaremos por suponer que los autores del crimen son una o varias personas del interior de la casa. Se trajeron a este hombre hasta este cuarto cuando todo estaba callado en el interior de la casa, sin que nadie en ella se hubiese dormido todavÃa. Luego realizaron el crimen con el arma más rara y más estrepitosa del mundo, como para anunciar a todos lo que habÃa ocurrido; con un arma que nadie hasta entonces habÃa visto dentro de la casa. ¿Verdad que esto no suena como punto de arranque a cosa muy verosÃmil?
—No, ciertamente que no.
—Tenemos luego que todos están contestes en afirmar que, una vez dada la alarma, no pasarÃa más de un minuto cuando toda la casa se halló congregada en el lugar del suceso; no solamente mÃster Cecil Barker, a pesar de que él sostiene que fue el primero, sino también Ames y todos los demás. ¿Pueden ustedes asegurarme que bastó ese tiempo para que el culpable pudiese dejar en el rincón la señal de sus pisadas, para que abriese la ventana, dejase en el marco de la misma la mancha de sangre, quitase del dedo del muerto el anillo de compromiso y todo lo demás? Es imposible.
—Lo ha expuesto usted con muchÃsima claridad —dijo Holmes—. Me siento inclinado a pensar como usted.