El Valle del terror
El Valle del terror —Bueno, bueno, eso serÃa un absoluto disparate, de no ser porque resulta lo menos disparatado —exclamó McDonald—. Alguien mató a ese hombre, pero, sea quien sea ese asesino, yo podrÃa demostrarles que debió de realizar su acción de otra manera distinta. ¿Qué significa eso de cortarse de ese modo la retirada? ¿Qué significa eso de emplear una escopeta, siendo asà que su única posibilidad de escapar estaba en actuar de manera silenciosa? ¡Ea!, Holmes, a usted le toca señalamos una dirección, puesto que afirma que la teorÃa de White Mason es poco convincente.
Holmes habÃa permanecido durante ese largo discurso observándolo todo con gran atención, sin perder una palabra de cuanto se decÃa, dirigiendo agudas miradas a derecha e izquierda y con la frente arrugada por profundas meditaciones.
—Mac —dijo, arrodillándose junto al cadáver—, necesitarÃa algunos hechos más antes de lanzarme a hacer una hipótesis. ¡Válgame Dios, y qué heridas más espantosas! ¿PodrÃa venir un momento el despensero?… Ames, tengo entendido que usted habÃa observado con frecuencia esta marca extraordinaria, el triángulo dentro del cÃrculo marcado a fuego, en el antebrazo de mÃster Douglas.
—SÃ, señor; con frecuencia.
—¿Y no oyó nunca hablar de lo que esa marca pudiera significar?