El Valle del terror
El Valle del terror Allá, para sus adentros, él tenía formado un criterio muy concreto del asesinato. Douglas era hombre reservado, y jamás habló una palabra acerca de algunos capítulos de su vida. Siendo muy joven, emigró desde Irlanda a Norteamérica. Se había enriquecido, y Barker lo conoció en California, donde fueron socios en la próspera explotación de una mina de su propiedad en un lugar llamado Benito Canyon. Les fue muy bien, pero súbitamente vendió Douglas su parte y se puso en camino para Inglaterra. En aquel entonces era viudo. Más adelante, Barker convirtió en dinero sus propiedades y vino a vivir a Londres. Así fue como reanudaron su amistad. Douglas le había producido la impresión de que estaba amenazado por algún peligro, y siempre consideró que aquélla su marcha súbita de California, lo mismo que el hecho de haber alquilado una casa en lugar tan tranquilo como aquél, en Inglaterra, eran actos que se hallaban relacionados con aquella amenaza que sobre él pendía. Barker pensó que a Douglas le seguía la pista alguna sociedad secreta, alguna organización implacable que no descansaría hasta matarlo. Le habían dado base para esa idea algunos comentarios hechos por Douglas, aunque nunca le dijo de qué sociedad se trataba ni cuál era la falta que él había cometido en contra de ella. Lo único que podía suponer era que la divisa inscrita en la tarjeta de cartón constituía una referencia a esa sociedad secreta.