El Valle del terror
El Valle del terror —Es preciso que yo repita la pregunta.
—Pues bien: me niego a contestar.
—Usted puede negarse a contestar, pero tenga en cuenta que su negativa constituye por sà misma una contestación, porque usted no se negarÃa si no tuviese algo que ocultar.
Barker permaneció un momento callado, con el rostro huraño contraÃdo y sus tupidas cejas negras arqueadas hacia abajo por efecto de la intensidad de sus emociones. De pronto alzó la vista, sonriendo.