Historia del espiritismo
Historia del espiritismo Swedenborg ha expuesto sus ideas con toda claridad, pero al examinarlas debemos tener en cuenta la época en que vivió y su falta de experiencia en la dirección y objeto de la nueva revelación. Su punto de vista era que Dios, con excelentes y sabios fines, había separado el mundo de los espíritus del nuestro, no consintiendo la comunicación más que por muy poderosas razones entre las que, en modo alguno, podía contarse la mera curiosidad. Los que se dedican a estudios psíquicos de una manera verdaderamente seria, estarán conformes con tal criterio, y todos los espiritistas formales han de ser enemigos de que la más solemne cosa de la tierra se convierta en una especie de pasatiempo. Bajo el imperio de una razón poderosa nuestra labor principal, en esta edad, tan materialista como Swedenborg jamás pudo imaginar, es procurar demostrar la existencia y la supremacía del espíritu de un modo tan subjetivo que los materialistas queden derrotados en su propio terreno. Es seguro que si Swedenborg viviera en nuestros días, sería uno de los jefes del moderno movimiento psíquico.
Algunos de sus prosélitos, especialmente el doctor Garth Wilkinson, han hecho la siguiente advertencia: «El peligro de un hombre hablando con los espíritus es que si éstos son espíritus del mal, pueden contaminarnos con su maldad».