Historia del espiritismo
Historia del espiritismo A ello podemos contestar que tal afirmación es especiosa y además la experiencia demuestra que es falsa. El hombre no es naturalmente malo. Por regla general, el ser humano es bueno. El mero acto de la comunicación espiritual ofrece en su solemnidad un aspecto religioso. Asà es que, las más de las veces, experimentamos la influencia buena y no la mala, como demuestran los hechos tan hermosos como morales de las sesiones espiritistas.
El autor puede demostrar que en cerca de cuarenta años de trabajos psÃquicos, durante los cuales ha asistido a innumerables sesiones en distintos paÃses, jamás, en ninguna ocasión, ha oÃdo palabras obscenas o mensajes que pudieran ofender los oÃdos de la más recatada señora. Los mismos testimonios pueden aportar otros espiritistas más antiguos que yo. Por otra parte, mientras es indiscutiblemente cierto que los malos espÃritus son atraÃdos a un cÃrculo malo, en la práctica es muy raro ser incomodado por ellos. Cuando tales espÃritus aparecen, el mejor procedimiento consiste en no rechazarlos, sino tratarlos dulcemente y procurar convencerles de su verdadera condición para que se decidan a enmendarse. Eso ha ocurrido varias veces en la experiencia personal del autor, obteniendo los más felices resultados.