Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes —Aquella noche no pude dormir. SentÃa la vaga sensación de que nos amenazaba una desgracia. Como recordará, mi hermana y yo éramos gemelas, y ya sabe lo sutiles que son los lazos que atan a dos almas tan estrechamente unidas. Fue una noche terrible. El viento aullaba en el exterior, y la lluvia caÃa con fuerza sobre las ventanas. De pronto, entre el estruendo de la tormenta, se oyó el grito desgarrado de una mujer aterrorizada. Supe que era la voz de mi hermana. Salté de la cama, me envolvà en un chal y salà corriendo al pasillo. Al abrir la puerta, me pareció oÃr un silbido, como el que habÃa descrito mi hermana, y pocos segundos después un golpe metálico, como si se hubiese caÃdo un objeto de metal. Mientras yo corrÃa por el pasillo se abrió la cerradura del cuarto de mi hermana y la puerta giró lentamente sobre sus goznes. Me quedé mirando horrorizada, sin saber lo que irÃa a salir por ella. A la luz de la lámpara del pasillo, vi que mi hermana aparecÃa en el hueco, con la cara lÃvida de espanto y las manos extendidas en petición de socorro, toda su figura oscilando de un lado a otro, como la de un borracho. Corrà hacia ella y la rodeé con mis brazos, pero en aquel momento parecieron ceder sus rodillas y cayó al suelo. Se estremecÃa como si sufriera horribles dolores, agitando convulsivamente los miembros. Al principio creà que no me habÃa reconocido, pero cuando me incliné sobre ella gritó de pronto, con una voz que no olvidaré jamás: «¡Dios mÃo, Helen! ¡Ha sido la banda! ¡La banda de lunares!» Quiso decir algo más, y señaló con el dedo en dirección al cuarto del doctor, pero una nueva convulsión se apoderó de ella y ahogó sus palabras. Corrà llamando a gritos a nuestro padrastro, y me tropecé con él, que salÃa en bata de su habitación. Cuando llegamos junto a mi hermana, ésta ya habÃa perdido el conocimiento, y aunque él le vertió brandy por la garganta y mandó llamar al médico del pueblo, todos los esfuerzos fueron en vano, porque poco a poco se fue apagando y murió sin recuperar la conciencia. Éste fue el espantoso final de mi querida hermana.