Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes —¿Puedo servir de alguna ayuda?
—Su presencia puede resultar decisiva.
—Entonces iré, sin duda alguna.
—Es usted muy amable.
—Dice usted que hay peligro. Evidentemente, ha visto usted en esas habitaciones más de lo que pude ver yo.
—Eso no, pero supongo que yo habré deducido unas pocas cosas más que usted. Imagino, sin embargo, que verÃa usted lo mismo que yo.
—Yo no vi nada destacable, a excepción del cordón de la campanilla, cuya finalidad confieso que se me escapa por completo.
—¿Vio usted el orificio de ventilación?
—SÃ, pero no me parece que sea tan insólito que exista una pequeña abertura entre dos habitaciones. Era tan pequeña que no podrÃa pasar por ella ni una rata.
—Yo sabÃa que encontrarÃamos un orificio asà antes de venir a Stoke Moran.
—¡Pero Holmes, por favor!