Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes âCuando yo lleguĂ© a la casa âcontinuĂł Holmesâ, lo primero que hice fue examinar atentamente los alrededores, por si habĂa huellas en la nieve que pudieran ayudarme. SabĂa que no habĂa nevado desde la noche anterior, y que la fuerte helada habrĂa conservado las huellas. MirĂ© el sendero de los proveedores, pero lo encontrĂ© todo pisoteado e indescifrable. Sin embargo, un poco mĂĄs allĂĄ, al otro lado de la puerta de la cocina, habĂa estado una mujer hablando con un hombre, una de cuyas pisadas indicaba que tenĂa una pata de palo. Se notaba incluso que los habĂan interrumpido, porque la mujer habĂa vuelto corriendo a la puerta, como demostraban las pisadas con la punta del pie muy marcada y el talĂłn muy poco, mientras Patapalo se quedaba esperando un poco, para despuĂ©s marcharse. PensĂ© que podĂa tratarse de la doncella de la que usted me habĂa hablado y su novio, y un par de preguntas me lo confirmaron. InspeccionĂ© el jardĂn sin encontrar nada mĂĄs que pisadas sin rumbo fijo, que debĂan ser de la policĂa; pero cuando lleguĂ© al sendero de los establos, encontrĂ© escrita en la nieve una larga y complicada historia.