Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes —¡Una jornada que ha salvado a Inglaterra de un gran escándalo público! —dijo el banquero, poniéndose en pie—. Señor, no encuentro palabras para darle las gracias, pero ya comprobará usted que no soy desagradecido. Su habilidad ha superado con creces todo lo que me habÃan contado de usted. Y ahora, debo volver al lado de mi querido hijo para pedirle perdón por lo mal que lo he tratado. En cuanto a mi pobre Mary, lo que usted me ha contado me ha llegado al alma. Supongo que ni siquiera usted, con todo su talento, puede informarme de dónde se encuentra ahora.
—Creo que podemos afirmar sin temor a equivocarnos —replicó Holmes —que está allà donde se encuentre sir George Burnwell. Y es igualmente seguro que, por graves que sean sus pecados, pronto recibirán un castigo más que suficiente.