El Agente secreto
El Agente secreto —Nuestro objetivo deberÃa ser romper la superstición y el culto de la legalidad. Nada me agradarÃa más que ver al Inspector Heat y a los suyos disparándonos a plena luz del dÃa con la aprobación del público. Entonces tendrÃamos la mitad de nuestra batalla ganada; la desintegración de la vieja moral se habrÃa instalado en su santuario mismo. Eso es lo que ustedes deben perseguir. Pero ustedes los revolucionarios nunca entenderán eso. Ustedes programan el futuro, ustedes sueñan con sistemas económicos que derivan de lo que existe; mientras que lo que hace falta es un barrido a fondo y partir de cero hacia una nueva concepción de la vida. Basta con no obstruirle el paso para que ese futuro se abra camino por sà solo. Por eso, si tuviera suficiente cantidad, dejarÃa mi mercaderÃa amontonada en las esquinas; y como no tengo, hago lo que puedo tratando de perfeccionar un detonador realmente seguro.
Ossipon, que mentalmente habÃa estado nadando en aguas profundas, se aferró de la última palabra como de una tabla de salvación.
—SÃ. Sus detonadores. No me sorprenderÃa mucho si fuera uno de sus detonadores el que barrió al hombre del parque.
Una sombra de disgusto oscureció el rostro pálido, decidido, que se encontraba al frente de Ossipon.