El Agente secreto
El Agente secreto —Sà —dijo Ossipon—. Destacado. No, no exactamente. Él era el centro de información general, y habitualmente recibÃa a los camaradas que llegaban aquÃ. Más útil que importante. Hombre sin ideas. Hace años hablaba en las asambleas, en Francia, creo. No muy bien, sin embargo. Era hombre de confianza de personas como Latorre, Moser y todo ese grupo. El único talento real que demostraba era su habilidad para eludir de algún modo la atención de la policÃa. AquÃ, por ejemplo, daba la impresión de no ser vigilado muy estrechamente. Estaba casado formalmente, sabe usted. Supongo que instaló esa tienda con el dinero de ella. ParecÃa sacarle beneficios, también.
Ossipon cesó abruptamente, murmuró para sà mismo: «¿Y qué será de esa mujer ahora?», y se puso pensativo.
El otro esperaba con ostentosa indiferencia. Su procedencia era oscura, y se le conocÃa en general por su apodo de Profesor.