El Agente secreto
El Agente secreto Las lágrimas de esa mujer corpulenta provista de una peluca negra, llena de polvo, y de un antiguo vestido de seda adornado de lazos sucios de algodón blanco, eran lágrimas de genuino desamparo. Ella había llorado porque era heroica y sin escrúpulos y estaba llena de amor por sus dos hijos. Con frecuencia se sacrifica a las niñas por el bienestar de los varones. En este caso ella sacrificaba a Winnie. Mediante la supresión de la verdad la calumniaba. Por supuesto, Winnie era independiente, y no necesitaba inquietarse por la opinión de gente que nunca vería y que nunca la vería a ella; en tanto que el pobre Stevie no tenía nada en el mundo que pudiera llamar propio, con excepción del heroísmo y de la falta de escrúpulos de su madre.