El Agente secreto
El Agente secreto El subcomisario lo miró sin sonreír. Hasta que llegaron a la puerta del despacho del gran hombre, Toodles mantuvo un silencio escandalizado y solemne, como si estuviera ofendido con el subcomisario por sacar a la luz un hecho tan desabrido y perturbador. Trastornaba su idea de la extrema selectividad del Explorers’ Club, de su pureza social. Toodles sólo era un revolucionario en política; quería preservar incólumes sus creencias sociales y sus sentimientos personales a lo largo de todos los años que le estaban destinados en esta tierra, que creía, con sus pros y sus contras, que era un lugar grato para vivir.
Se hizo a un lado.
—Entre sin golpear —dijo.