El Agente secreto
El Agente secreto —Sà —dijo el subcomisario con simplicidad—. Sólo que usted mira Europa desde su otro extremo. Pero —prosiguió en un tono jovial—, los gobiernos extranjeros no pueden protestar contra la ineficiencia de nuestra policÃa. Observe este atentado; un caso especialmente difÃcil de rastrear, ya que se trataba de una impostura. En menos de doce horas hemos establecido la identidad de un hombre literalmente volado en pedazos, hemos encontrado al organizador del atentado, y hemos tenido una primera visión del instigador que actúa detrás suyo. Y podÃamos haber ido más lejos; sólo que nos detuvimos en los lÃmites de nuestro territorio.
—De modo que este crimen tan instructivo fue planeado en el extranjero —dijo el señor Vladimir, rápidamente—. ¿Usted reconoce que fue planeado en el extranjero?
—En teorÃa. Sólo en teorÃa, en territorio extranjero; en el exterior sólo en virtud de una ficción —dijo el subcomisario, aludiendo al carácter de las embajadas, que se supone que forman parte del territorio del paÃs al que pertenecen—. Pero eso es un detalle. Le hablé a usted de este asunto porque su gobierno es el que más murmura contra nuestra policÃa. Ya ve usted que no estamos tan mal. Me interesaba especialmente contarle nuestro éxito.
—Sin duda que estoy muy agradecido —masculló el señor Vladimir entre dientes.