El Agente secreto
El Agente secreto Estas palabras también la afectaron en forma fÃsica. Su garganta se convulsionó en ondas para resistir la estrangulación; y la impresión del tirón fue tan viva, que agarró su cabeza con ambas manos para impedir que fuera arrancada de sus hombros. «Se dio una caÃda de catorce pies». ¡No!, eso no debÃa ocurrir nunca. Ella no podÃa soportar eso. La idea no era tolerable. No podÃa soportar pensar en eso. De ahà que la señora Verloc tomara la decisión de partir de inmediato y lanzarse al rÃo desde uno de los puentes.