El corazón de las tinieblas
El corazón de las tinieblas "Le di una palmada en la espalda y exclamé: 'Vamos a tener remaches.' Se puso de pie y exclamó: '¿No? ¡Remaches!', como si no pudiera creer a sus oÃdos. Luego, añadió en voz baja: 'Usted… ¿Eh?' No sé por qué nos comportábamos como lunáticos. Me lleve un dedo a la nariz inclinando la cabeza misteriosamente. '¡Bravo por usted!', exclamó, chasqueando sus dedos sobre la cabeza y levantando un pie.