El pirata
El pirata La voz se quebró, y ella se sentó de nuevo en la banqueta, apoyando la barbilla en la palma de la mano. Cuando Peyrol abandonó la casa para dirigirse al villorrio, pudo ver que Arlette y el patrón doblaban la esquina del muro caminando juntos, pero como si cada cual se mantuviera en una perfecta ignorancia del otro.