El pirata

El pirata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah! Pero usted no sabe lo que la gente con el cuerpo bien hecho esperaba o pretendía —dijo el tullido—. Todo iba a cambiar. Gracias a los altos principios, todo el mundo iba a atar los perros con longaniza. —Su cara alargada, que cuando estaba en reposo mostraba la expresión de sufrimiento habitual en los tullidos, se iluminó con una amplía sonrisa—. Se deben sentir traicionados —añadió—. Y eso, desde luego, es una vejación. Pero yo no me siento vejado. Nunca me sentí vejado por mi padre o por mi madre. Mientras los pobres vivieron, yo no pasé hambre, por lo menos no mucha. Y eso que no podían sentirse muy orgullosos de mí —se interrumpió y pareció contemplar una imagen mental de sí mismo—. Yo no sé lo que hubiera hecho de estar en su lugar. Algo muy diferente. Pero claro, ¿ve usted?, yo sé lo que significa ser como soy. Naturalmente ellos no podían saberlo. Y no creo que los pobres tuvieran muchas luces… Un cura de Almanarre… Almanarre es una aldea de por ahí, con una iglesia…

Peyrol le interrumpió diciéndole que conocía muy bien Almanarre. Esto era mentira porque, en realidad, sabía mucho menos de Almanarre que de Zanzibar o de cualquier nido de piratas desde allí hasta el cabo Guardafui. Y el tullido le miró con aquellos ojos suyos marrones que siempre tenían tendencia a mirar hacia arriba.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker