El pirata
El pirata —Sà —respondió el campesino con el tono de un hombre poco acostumbrado a hablar—. A Almanarre y a la laguna que se encuentra donde termina la tierra, en cabo Esterel.
Peyrol escuchaba con su gran oreja peluda y plana. «Si yo hubiese permanecido aquÃ, hablarÃa como él», pensó. Y le preguntó en voz alta:
—¿Hay casas allá, donde termina la tierra?
—Una aldea… Nada, como quien dice. Unas cuantas casas alrededor de una iglesia y una venta donde antes le daban a uno un vaso de vino.