El pirata
El pirata —Está bien. Tendré cuidado —dijo—. Y Catherine, ¿es también peligrosa?
Bañada por el resplandor de la luna, su cuello y su rostro sobre los destellos del fichu, visible y elusiva, Arlette sonrió y se le acercó un poco.
—Pobre tÃa Catherine —dijo Arlette—. CÃñeme con tus brazos, Eugène. Ella no puede hacer nada. SolÃa seguirme siempre con la mirada. CreÃa que yo no me daba cuenta, pero me la daba. Y ahora parece incapaz de mirarme a la cara. Claro que a Peyrol le pasa lo mismo. Él también solÃa seguirme con la mirada. A veces me he preguntado por qué me miraban asÃ. ¿Me lo puedes decir, Eugène? Pero ahora ha cambiado todo.
—SÃ, ha cambiado todo —dijo Réal, en el tono más ligero que le fue posible—. ¿Sabe Catherine que estás aquÃ?