El pirata
El pirata —No te preocupes. Su jinete está aquà —sus ojos, que se habÃan tranquilizado, comenzaron de nuevo a investigar al inmóvil Peyrol. Dio un paso hacia él y en un tono bajo y confidencial le preguntó—: ¿Ha llevado alguna vez la cabeza de una mujer en lo alto de una pica?
Peyrol, que habÃa visto combates, masacres en la tierra y en el mar y ciudades saqueadas por guerreros salvajes, que habÃa matado atacando y defendiéndose, se vio privado del habla ante aquella sencilla pregunta, e impulsado, después, a hablar amargamente.
—No. He oÃdo alardear de haberlo hecho. Quienes lo hacÃan eran mayormente bravucones de apocado corazón. Pero ¿qué tiene que ver eso contigo?