El pirata
El pirata No manifestó estos sentimientos ante el capitán Vincent, naturalmente. Todos esos pensamientos y sensaciones se comprimieron en un espacio de no más de un minuto o dos mientras que, cogido por una mano al arbusto y con un pie bien asentado en el suelo, se permitÃa esa placentera sensación anticipada del éxito. En los viejos tiempos la mujer del granjero solÃa tener el sueño ligero. Los mozos de labranza que, según recordaba, vivÃan en la aldea o dormÃan distribuidos en establos o galpones, no le preocupaban en absoluto. No necesitarÃa llamar con fuerza. Se imaginó a la mujer del granjero sentada en la cama, escuchando y despertando a su marido que, probablemente, cogerÃa la escopeta que estaba abajo, apoyada en el aparador, y acudirÃa a la puerta.