El pirata
El pirata —Todo esto es muy fantástico, señor Bolt —dijo el capitán Vincent, apretando firmemente los labios por un momento antes de continuar—. Pero no mucho más que la historia de la mujer. Supongo que verÃa usted algo real…
—Le digo, señor, que permaneció a plena luz de la luna durante diez minutos, a tiro de piedra de donde yo me encontraba —protestó Bolt, casi desesperadamente—, como si hubiese saltado de la cama para echar un vistazo a la casa. Sólo llevaba unas enaguas sobre el camisón. Estaba de espaldas. Cuando se alejó me fue imposible verle la cara. Luego se quedó de pie a la sombra de la casa.
—Vigilando —sugirió el capitán Vincent.
—Eso me pareció, señor —confesó Bolt.
—Lo que significa que habÃa alguien por los alrededores —concluyó el capitán Vincent con seguridad.
—Puede ser —murmuró Bolt con renuencia. Esperaba que el asunto aquel le trajera graves quebraderos de cabeza, pero la serena actitud del capitán comenzaba a tranquilizarle—. Espero, señor, que apruebe mi conducta al no haber pretendido buscar a Symons inmediatamente.
—SÃ. Hizo usted bien al no internarse en tierra —dijo el capitán.