La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Después de eso fue cuando vi por primera vez a Serafina y a su padre, en el oscuro almacén de Ramón, y a continuación ocurrió mi encuentro con Carlos. Apenas podía dar crédito a mis ojos cuando le vi aparecer tendiéndome la mano. Fue una sensación extraordinaria hablar de nuevo con Carlos. Parecía haber envejecido bastante. Su rostro había perdido su frescor y lozanía, su apenas perceptible rubor subcutáneo: estaba pálido, muy pálido. Sus ojeras azul oscuro no restaban mérito a la negrura y viveza de sus ojos. Y tosía sin parar.

Me pasó el brazo cariñosamente alrededor de los hombros y dijo:

—Qué estupendo volver a verte, mi Juan.

En sus ojos había cariño, de eso no cabía la menor duda, pero yo sentía un vago recelo con respecto a él. Recordaba cómo nos habíamos despedido a bordo del Thames.

—Aquí podemos hablar —añadió él—, es un sitio muy agradable. Verás a mi tío, ese gran hombre, la estrella del derecho cubano, y a mi prima Serafina, su parienta. Ellos te quieren; les he hablado muy bien de ti.

Sonrió alegremente y prosiguió:

—Este lugar no es digno de su grandeza, ni de la de mi prima, ni, por supuesto, de la mía —sonrió de nuevo—. Pero yo me moriré muy pronto y esas cosas no tienen demasiada importancia para mí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker