La aventura
La aventura En cuanto a mí, una vez recuperado de la primera sorpresa de su novedad, adoraba a Carlos. A Verónica le encantaba y se reía con él, hasta el día en que se despidió de nosotros y se fue a caballo en dirección a Londres, seguido por su fiel Tomás Castro. Sentí un enorme deseo de irme con él hacia ese vasto mundo que bullía en torno a nuestras colinas.