La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Luego me contó que, a su llegada a Cuba, después de separarse de mí a bordo del Tbames, su tío, «a pesar de ciertas influencias», le había aceptado con absoluta naturalidad como heredero y futuro cabeza de familia. Pero Serafina, con la que debía haberse casado según las normas que rigen la conveniencia, le había rechazado tranquilamente.

—No le causé buena impresión; es tan romántica. Deseaba un hombre intrépido, un Cid, algo que no es fácil de encontrar.

Se detuvo de nuevo y me miró con una especie de desafío en los ojos.

—No podía haber encontrado a nadie mejor que tú —le dije.

Él hizo un ligero movimiento con la mano.

—Oh, en cuanto a eso —dijo con desprecio—… Además, me estoy muriendo. No me encuentro bien desde mi baño forzado en tu mar helada, después que dejamos a tu hermana. Acuérdate de cómo tosía a bordo de aquel miserable barco.

Lo recordaba muy bien.

Fue hasta la puerta interior, miró al interior y luego regresó a mi lado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker