La aventura
La aventura —Venga, más vale que veas a este hidalgo irlandés que quiere hacernos tan gran honor —me lanzó una mirada inescrutable—. Pero no hables en voz alta hasta que mi tÃo se despierte.
Abrió la puerta de par en par. Yo le seguà al interior del aposento, donde la visión del viejo Don y la encantadora aparición de la joven se habÃan desvanecido sólo unos minutos antes.