La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Tendrán que entregarnos todo el dinero que hay a bordo —gritó al desgraciado que yacía en el suelo como un cordero listo para el matadero. En cuanto al otro, sólo pudo abrir la boca y parpadear. Era tan extraordinaria la ferocidad de Castro que por un momento tuve la impresión de que estaba haciendo una representación. No había ningún motivo para esa ferocidad. Guardábamos un silencio de lo más sumiso; sólo el pobre comandante Cowper murmuraba.

—Mi esposa y mi hija…

Los hombres curtidos y harapientos se desparramaron por la cubierta de abajo, con los brazos llenos de fardos. Una media docena de ellos se pusieron a arrancar la lona alquitranada de la escotilla mayor. Desde arriba la tripulación miraba con ojos asustados. Indignado, empecé a decirle con excitación, casi en su misma oreja:

—Le conozco, Tomás Castro… Le conozco… Tomás Castro.

Incluso entonces pareció no oírme; aunque finalmente me miró siniestramente a los ojos, como si quisiese transmitirme la peste.

—Muérdase la lengua —dijo muy rápidamente en español—. Eso es un disparate.

Su nariz aguileña casi le tapaba el bigote.

—Yo no le conozco a usted —declaró con contundencia, agitando un brazo—. Soy Nikola el Demonio, el mexicano.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker