La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Castro siguió adoptando una postura de conspirador. Conmovido por la angustia del comandante, al final condescendí a hablarle a Castro en su nombre, aun a costa de un gran esfuerzo, pues estaba enfadado, indignado y humillado.

—¿Quéee?… ¿Qué sé yo de sus papeles? Que se los entreguen.

Y agitó una mano con altanería.

La cubierta estaba llena de montones de vestidos, lencería, barriles de ron, sombreros viejos y lonas alquitranadas. En medio del saqueo, Cowper corría de un lado a otro, como un perro de muestra en un campo de nabos. Gemía.

Junto a una de las bombas había una pequeña pila de estuches brillantes, instrumentos de navegación, un cronómetro en su estuche, un botiquín.

Cowper tropezó con un cofre portadocumentos negro.

—¡Allí, allí! —dijo—. Le aseguro que me moriré de hambre si no los consigo. Préguntele… pregúntele.

Y se aferró a mí como un hombre que se ahoga.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker