La aventura
La aventura —Aquà se ahoga uno —dijo—. ¡Ah!, en los viejos tiempos…
De pronto se volvió hacia mà y dijo, aparentando un interés indescriptible, como si se regodeara con una idea obscena…
—¿De modo que habrÃan ahorcado a un caballero como usted, si le hubiesen atrapado? ¡Qué salvajes son ustedes los ingleses!… ¡Qué salvajes! ¡Como los canÃbales! Hizo usted bien fingiendo resistirse. Quelpays!… ¡Qué gente!… TodavÃa sueño con ellos… con sus ojos, ¡sus dientes! Ah, sÃ, dentro de una hora estaremos en RÃo. Tengo que dormir…