La aventura
La aventura Di rienda suelta a mi exasperación, porque me sentía irremediablemente en su poder. No habría podido decir adonde quería ir a parar él. Tenía la sensación insoportable de encontrarme completamente a su merced, como si estuviese tendido en el suelo atado de pies y manos. Me hizo mucho bien contarle lo que pensaba. Y tal vez no fui completamente sincero con él. ¿Y si le provocaba hasta el punto de que disparase su pistola contra mí? Había estado tocando la culata con aire ausente mientras hablábamos.