La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Viendo aparecer a don Baltasar por la balaustrada, los rufianes de abajo se quedaron callados un rato. Se oyó claramente su voz mecánica y avejentada, preguntando:

—¿Qué quiere toda esta gente?

Serafina dijo en voz alta desde el interior de la habitación:

—Reclaman la vida de nuestro invitado —y mirando a O’Brien con desprecio añadió—: hacen eso para complacerle a usted.

—Pongo a Dios por testigo que yo nada tengo que ver con este asunto.

Era bastante cierto, él no tenía nada que ver con la sublevación; y creo que se habría entrometido, pero, en su consternación por haberse perdido a los ojos de Serafina, en su rabia contra sí mismo, no sabía cómo actuar. Sin duda se había engañado a sí mismo en cuanto a su posición exacta ante Serafina. Era un hombre que vivía de ilusiones y estaba dispuesto a confiar plenamente en sus deseos. Su ansia de venganza contra mí, la pérdida de sus esperanzas (ya no podía seguir engañándose a sí mismo), el esfuerzo desesperado de su pensamiento por recuperarlas, su propensión a hacer lo imposible… todas estas emociones paralizaban su voluntad.

Don Baltasar me hizo una seña.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker