La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Durante todo ese tiempo, Serafina no articuló palabra. Pero cuando yo elevé la voz, me hizo un gesto con la mano para que me callase. Y supe, por su resuelta actitud y el movimiento de su cabeza en sombras, que me estaba mirando y escuchando lealmente.

Pasaron unos minutos —muy pocos, debo decir— que no aportaron ningún ruido. La impaciencia de la espera nos hacía sumergir nuestros remos al azar, sin ningún propósito, sin medios para juzgar si nos dirigíamos mar adentro, hacia la orilla, al norte o al sur, o simplemente en círculo. En un momento dado, nos lanzamos con entusiasmo a perseguir un chapoteo, debido sin duda al salto de algún pez. Cuando Serafina me tocó, mi cabeza estaba suspendida sobre el remo parado.

—¡Ya veo! —dijo ella, señalando a proa.

Castro y yo escrutamos la superficie del mar horizontalmente pero no vimos nada. Ni una sombra. Por otra parte, si estaban tan cerca, deberíamos haber oído algo.

—¡Creo que es la tierra! —murmuró ella—. Está usted mirando demasiado bajo, Juan.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker