La aventura
La aventura —De un momento a otro pueden ser ustedes abordados por más de una docena de embarcaciones. Les prevengo seriamente. ¿Me dejan subir?
Un tenue silbido se oyó a bordo. Estaban impresionados.
—¿Por qué nos dirá eso? —inquirió alguien en voz baja.
—¿Por qué demonios lo dirá? No es nada nuevo, ¿verdad? Es un truco canallesco. Este hombre es capaz de cualquier cosa. ¡Vaya, vaya!, el Jane va a ser capturado en pleno dÃa por dos barcas que fingen vender verduras.
—Tengan cuidado, o, por el Cielo, les cogerán por sorpresa. Son muchos —dije yo del modo más impresionante que pude.
—Tengan cuidado. Son muchos —gritó alguien, vÃctima de una especie de pánico.
—Oh, sé lo que pretende —me dijo la voz de Sebright—. Asustarnos, ¿no? No hagáis caso a lo que dice este granuja. Manteneos firmes. Mataremos a muchos de ellos.
La respuesta fue una especie de pugnaz protesta airada, un estruendo de machetes y risas, como en broma.